

Hola chicos y chicas, chicas y chicos¡¡¡¡
¿Qué tal estáis?¿Cómo han ido las Navidades? Espero y deseo que todo bien.
Hoy quería compartir con vosotros algo importante que me ha ocurrido. Esta noche he tenido un sueño, un sueño muy especial. He soñado que mi cabeza era un trofeo, uno de esos trofeos que se les dan a los niños cuando ganan alguna competición, un trofeo que tenía dos pequeños adornos en cada uno de los laterales en forma de “alas”, de “pequeñas alas”, o al menos eso era lo que yo veía en el sueño. Un de esas alas, y juraría que era la izquierda, estaba rota, como descolgada del cuerpo del trofeo y yo intentaba, una y otra vez arreglarla, hasta que al final desesperado le pequé un pequeño tirón y conseguí descolgarla de su sitio.
Me di cuanta que trofeo era igual o más bonito sin el “ala rota” que con ella. Mantuve el trofeo en alto, delante de mis ojos, lo observé detenidamente, y vi que era bello, que era un buen trofeo, que era muy bonito, pero que estaba sucio, muy sucio, lleno de arañazos y golpes. Pesaba mucho, demasiado para el tamaño que realmente tenía…. A la vez de mantenerlo en alto, algo me impulsó a girarlo y empezó a salir mucha arena y polvo que había en su interior, arena y polvo que no dejaban de salir, hasta que pasado mucho más tiempo del que cabía esperar en vaciarse, finalmente paró, ya no echa nada.
Cuando lo giré para volver a contemplarlo en alto, me di cuenta que relucía, que estaba limpio y brillante, sin golpes ni arañazos, que el sol se reflejaba en él y lo hacía bello, muy bello, y ya no “pesaba” tanto, era liguero, lo podía sostener con una sola mano. El corazón se me llenó de alegría y paz, y sé que sonreía, sonreía mucho en mi sueño, porque al final había conseguido algo que llevaba mucho tiempo luchando por ello.
Esta mañana me he levantado muy cansado, como si me hubiese pasado toda la noche luchando por algo que quería conseguir a toda costa. Mi cabeza era plomo y mis pensamientos estaba mezclados, repetidos, liados como una maraña, y no me dejaba ser normal, normal como cualquiera, pero no me he preocupado como he hecho en otras muchas ocasiones, y he decidido aceptarlo, relajarme y esperar a que se me pasara.
Al cabo de unas cuantas horas, ha vuelto la fluidez a mi mente y me ha llegado un impolso incontenible de escribiros y contaros lo que me había pasado. Desde la salita de mi casa, con el pijama aún puesto y las persianas a medio subir o bajar, os estoy escribiendo mi experiencia y mi reflexión………
Ya conocéis, de sobra, mi historia y mi lucha para mejorarme todo lo que puedo, para conseguir ser lo más normal posible después de que los cirujanos extrajeran de mi cabeza todo auquello que no debiera de estar allí…, pero su lavor terminó y el resto de recuperación siempre ha sido y será, mi responsabilidad, mi carga, mi obligación y mi deseo más anelado, con la ayuda de Dios y de la familia tan maravillosa que tengo alrededor.
El sueño me ha hecho ver que el verdadero trofeo que me ha dado la vida después de mi enfermedad no necesita para nada ese “ala” que finalmente se ha perdido y que tan obsesionado me tenía y me tiene. Que tal vez ese trofeo sin esa trozo que no había forma de mantener pegado lo ha hecho más bonito si cabe, y me ha dejado tiempo para limpiar el resto, para eliminar toda la suciedad que ha acumulado en tanto tiempo en el que solo prestaba atención a ese “ala rota”. Tal vez y solo tal vez, perder ese “ala rota” y no volver a prestarle atención me permita ver con claridad el esplendor y brillo del resto, que como lo veía en mi sueño, era y es precioso.
Bueno, chicos y chicas, gracias por aguantarme. Hacía mucho tiempo que no compartía nada con vocotros y hoy avuso de vuestra confianza y tiempo. Siempre os he dicho que volveré a escribir…..tal vez haberme desecho de esta “ala rota” me permita hacerlo y compartir más rartitos con todos vosotros.
Hasta la proxima. Un fuerte abrazo a todos.