

Buenas noches a todos y todas. Llegó ese gran día de la semana llamada viernes. Vamos con ese poco de culturilla…, el viernes es el quinto día de la semana. El nombre de «viernes» proviene del latín «Veneris dies», o «día de Venus», la diosa de la belleza y el amor en la mitología romana. Pues ya sabéis, si hoy es el día de la belleza y el amor pues a ponerse guapo y guapas y a triunfar como los Chichos¡¡¡¡
Si familia, creo que ha llegado el día de contar lo del dedo y el colchón. Espero no decepcionaros porque no es para tanto, de veras que no….
El psicólogo me enseño a descargar mis miedos, iras y ansiedades pegándole puñetazos a un colchón. El colchón lo colocaba de pié apoyado en la pared de la consulta y con él entablé una muy buena relación (con el colchón chicas……) Lo mismo un día me servía para desaogarme diciendole «NO, NO, NO», como otro día me servía para llorar cuál niño pequeño abrazado a él, o descargaba mi iras
y frustraciones pegándole puñetazos como un enérgúmeno.
Pues un día pegándole puñetazos a diestro y siniestro le pegué tan fuerte que me lastimé el dedo meñique de mi mano derecha….., y me recordó algo que me pasó hace muchísimo tiempo, cuando era solo un adolescente pelón, con alguna que otra espinilla, más cuerpo que cabeza pero eso sí, una novia con dieciséis años maravillosos (quién los cogiera otra vez, los años digo¡¡¡¡).
Pues un día en mi Antequera querida, esta chica de las que os hablo (se puede decir el pecado pero no el pecador¡¡¡¡¡) sintió unas molestias allí en esa parte tan femenina que solo las mujeres la tenéis y como es normal se lo comentó a su madre. Su madre le dijo que se pasara por el ambulatorio y yo cortésmente me ofrecí a acompañarla. Cuando entramos en la consulta nos atendió una doctora la mar de guapa y joven, muy moderna ella. Mi «compañera» le explicó que tenía molestias en esa parta tan femenina que hemos comentado antes,……, total que la subió en ese sillón tan cómodo que pones una pierna en Bilbao y la otra en Valladolid, en ese sillón que creo que «cariñosamente» se le llama «potro». Obviamente para ese momento yo ya estaba fuera de la consulta…. Al poco la doctora me pidió que entrara nuevamente, me hizo sentarme al lado de mi «novia» y comenzó una charla que al principio yo no entendía diciendo cosas como: «lo que tienes (refiriéndose a ella claro) es una infección en la orina, nada preocupante, ¿vosotros sois pareja no?»
A lo que contestamos muy cautelosamente y con la vergüenza propia de unos seminiños que sí, que salíamos juntos. Y empezó a darnos una charla sobre la higiene en las relaciones sexuales de la que todavía me acuerdo como si fuese ayer. Agaché la cabeza y le dije muerto de miedo: «señora, si nosotros no hemos hecho nada…….», a lo que contestó, «sí sí, eso decís todos cuando venís por aquí». Yo no sabía dónde meterme cuando nos puso en la mano un par de preservativos y preguntó si sabíamos utilizarlos, a lo que rápidamente y muy avergonzado contesté, mirando hacia abajo claro, «no sé cómo se utilizan señora pero otro día aprenderemos……» Y salimos de allí que nos las pelamos.
Efectivamente, nosotros no habíamos hecho nada y nos quedaba mucho por descubrir….., más adelante claro. Y muy serio le dije a mi novia, «no se te ocurra decirle lo que ha pasado a tu madre, me moriría de verguenza, cuando te pregunte le dices que la doctora ha dicho que te tienes que cambiar más amenudo de bragas», «por favor, no se lo contemos a nadie», y yo creo que nunca más volvímos a sacar la conversación…… Miedo me daba¡¡¡¡¡¡¡¡
Pues bien, a los pocos días de la visita al ambulatorio, jugando un partido de fútbol me llevé un balonazo en la mano rompiéndome el dedo meñique de la mano derecha, el mismo dedo que 25 años después me lastimé dándole puñetazos a un colchón. Obviamente, del partido me fui directamente al ambulatoro y en esta ocasión me acompañaba un amigo. Cuando entramos en la consulta me salió del alma decir, «joder, la doctura……». Efectivamente, me reconoción enseguida (la cara de un niño guapo no se olvida nunca jejej) y me preguntó cómo se encontraba mi novia……. «Muy bien, muy bien» contesté rápidamente cambiando de conversación, pero ella, al cabo de un rato, mientras me fedulizaba el dedo volvió a la carga delante de mi amigo…., «….chicos las relaciones sexuales son completamente naturales, debéis hacerlo con total naturalidad y precaución, tomad, un par de preservativos para cada uno….», a lo que conesté, «señoraaa, que ya le dije que nosotros nooooo…..», y ella volvió a contestar «….sí sí, ya se, eso decís todos……….».
Cuando salimos del ambulatorio mi amigo me digo con una sonrisa la mar de maliciosa: «joder Nachete, que callaito te lo tenías jejejejej». «Mejor no preguntes» contesté con cara de muy malos amigos. A poco tiempo me convertí en el afortunado rompebragas del instituto cuando no me había comdo ni una rosca, y cuanto más lo negaba más famoso me hacía……
En fin, ya os he contado la anécdota del dedo y el colchón……. ¿Lo véis como no era para tanto? Por favor, no lo contéis por ahí que aún me da verguenzda jejejejejej, y como se enteren mi hijas me muero……
El próximo día, el lunes que viene, salvo que emitamos otro «Extra, Extra, ….», os contaré muchas más cosas….. ¿De sexo? Jejejejejejejej
Buenas noches, y no olvidéis darle un beso a la persona que tenéis a vuestro lado antes de iros a dormir, y si no tenéis a nadie, pues mandádmelo a mi, prometo devolverlo, el beso ehhhhh, que no haya malas interpretaciones otra vez Jejejejej
No dejéis de mandarme vuestras impresione y tatata, tatata, tatatá.
Buenas noches.